Hay momentos que piden un menú. No es lo mismo sentarse a una cena de gala que compartir un cóctel, celebrar una boda o terminar una carrera. Cada ocasión tiene su ritmo, su ambiente y, por supuesto, sus sabores. Por eso, elegir bien el catering para eventos puede transformar una celebración.
Cada ocasión, su bocado
En una boda, la gastronomía acompaña cada instante. Unos canapés de salmón ahumado y queso crema pueden abrir el aperitivo, mientras unas brochetas de langostino y verduras aportan color y frescura. Después, un arroz meloso de marisco o un solomillo con salsa de vino tinto pueden ocupar el centro de la mesa. Y para cerrar, una tarta nupcial con fruta fresca.
En un evento corporativo el menú también debe saber moverse. Un coffee break con minicroissants, fruta cortada y yogur permite hacer una pausa sin perder el ritmo. Para un cóctel, tartaletas de verduras, minibrioche de pastrami o vasitos de crema fría funcionan muy bien mientras las conversaciones continúan.
Cuando toca celebrar
Las cenas de gala piden una puesta en escena sofisticada. Un aperitivo de foie con manzana, un tartar de atún o unas vieiras pueden dar paso a una lubina al horno con verduras de temporada. El postre puede llegar en formato individual, con chocolate, cítricos o frutos rojos.
En un evento deportivo, en cambio, apetecen propuestas prácticas, energéticas y fáciles de disfrutar. Ensaladas de pasta, wraps de pollo, fruta fresca, minibocadillos o barritas de cereales pueden acompañar una jornada de competición, reponer los nutrientes de los participantes y favorecer su recuperación.
También hay espacio para grandes encuentros. En un macroevento, una estación de arroces, una selección de tapas mediterráneas o un showcooking permiten servir a muchas personas manteniendo variedad y dinamismo. Y en Valencia pocas cosas conectan tanto con el territorio como una buena paella, un arroz preparado al momento o una horchata fría con fartons.
Un menú con identidad
En definitiva, el catering para eventos no debería entenderse como una fórmula cerrada. En Catering La Hacienda Top Class cada propuesta puede adaptarse al tipo de celebración, al espacio, al número de invitados y al ambiente que se quiere crear. La gastronomía se convierte así en parte del relato.
Porque una boda, una reunión, una gala o un macroevento pueden compartir mesa, pero nunca deberían saber igual.

